-¡Tom!, ¡Tom!, despierta hijo, es hora de que te vayas al internado -dice mi madre moviéndome suavemente para que despertara-.
-Un rato mas, por favor -le dije con voz de sueño, tenia los parpados demaciado paseados para poder despertar-.
-En media hora tienes que presentarte en el internado, yo siendo tu me levantaría ¡ahora! -se va de mi habitación-.
-Arrg -me levanto y me ducho, después bajo a desayunar y me voy directo al internado-.
----------------------------------------------o-------------------------------------------------
-Señor Kaulitz, la tarea de hoy sera limpiar los pasillos del piso 8 -dijo la vieja Marcy ordenando los papales que tenia en su escritorio-.
-Esta bien, ¿donde encuentro el trapeador y mi cubeta? -dije con vos un tanto sin ánimos-.
-En el zotano ahí encontraras todo lo que necesitas -concluyo-.
-Bien -baje al zotano y agarre mis implementos, y subí al piso 8, a restregar pasillos y largos pasillos-.
Escuchando música me encontraba en los pasillos del piso 8, ya me estaba hartando este lugar, no soporto los ruidos, hasta con los audífonos ¡se escuchan los gritos de los locos!, no soporto, siento que me voy a volver loco.
-¡Hola! -la misma chica de ayer, si no me equivoco (tu nombre), me toca el hombro y me vuelve a saludar con un gesto de mano-.
-Hola -sonreí, me quite los audífonos y seguí limpiando pisos-.
-¿Como estas? -dijo sonriendo y balanceandoce para atrás y adelante-.
-Bien -dije yo siguiendo limpiando-.
-Yo igual, te traje esto -me pasa un osito de peluche blanco con un lazito azul atado al cuello-.
-¿Y esto? -agarro el peluchito y la miro extrañado y asombrado, pero ni tanto, estaba loca-.
-Es un osito que eh guardado para ti -sonríe inocentemente y empieza a aplaudir y saltar- ¿Te gusta?-.
-Claro -que lindo gesto el de aquella chica, se veía tan tierna- Gracias -termine sonriendo-.
-De nada, ¿puedo quedarme aquí contigo? -pone carita de gato con botas-.
-Claro -era lo mínimo que le podía decir después de ese hermoso gesto-.
-Gracias, voy a cantar -se sienta en el piso estilo indio y comienza a cantar- I'm your biggest fan I'll follow you until you love me papa-paparazzi-.
-Cantas bien -dije, sin saber lo que estaba haciendo-.
-Gracias -sonrió inocentemente- me encanta cantar, pero aquí no me dejan hacer ¡nada!-.
-¿Y quien te enseño a cantar así? -dije-.
-M-mi m-ma-mama -se agarro las piernas y empezó a blancearce atrás, adelante, atrás, adelante, estaba nerviosisima, pareciera que le estuviera dando un ataque-.
-¿Estas bien?, ¿dije algo malo? -dije en un tono preocupado, no sabia que le pasaba-.
-M-m-ma-mama -empezó a gritar como una desperada, las lagrima empezaron a salir de sus bellos y hermosos ojos, estaba realmente mal-.
-¡Enfermera!, ¡auxilio! -empeze a gritar-.
-¡Tom alejate! -dice Marcy acercándose con unas cuantas enfermeras-.
-Me aleje sin decir nada, y vi como una de las enfermeras le inyecta un liquido en el cuello, ya en 8 segundos se le habían cerrado los parpados, pareciera que se hubiese desmayado-.
-¿Q-qu-que le pa-paso?-.
-Ella siempre es así, digamos que es "normal" en ella -me respondió una enfermera-.
-Llevensela a su cuarto -dice Marcy, luego se acerca a mi- ¿Estabas hablando con ella, Tom?-.
N-no -ya había guardado en oso de peluche en mi bolso, así que no había pruebas de que yo hubiera interactuado con ella-.
-Mira Tom, ¡esto no es un juego!, ¡ella esta enferma!, me haces el favor ¡y no te acerques a ningún paciente!, esta te la paso pero la próxima lo dudo -se aleja-
Esa vieja me caía de un mal, no la soportaba, hay no, y apenas es el 2do día, pffff.
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-Mi amor, te amo -me besa tiernamente-.
-Yo también Ingrid -le respondo y le sigo el beso, en eso ella se mueve y se cae mi bolso al piso esparciéndose todas mis cosas-.
-¿Que es esto? -agarra el peluche que (tu nombre) me había regalado-.
-Eso me lo regalo un paciente -dije, no podía mentirle-.
-¿Chico o chica? -dice ella con un tono muy serio-.
-¿Que cosa? -dije yo, no sabia a que se estaba refiriendo-.
-Que era el paciente, ¿chico o chica? -dijo en un tono molesto-.
-Ch-chi-chica -tragando saliva, ella era muy celosa-.
-Tu no me estas engañando ¿cierto?-.
-¿Tu me crees capaz? -eso me había roto el corazón-.
-Fuiste mujeriego, el que lo hace una vez, lo vuelve a hacer la segunda-.
-¿Tu estas mal no?, ¿ como se te ocurre?, ¡yo te amo! -dije, no iba a ser posible pelear otra vez a causa de sus estúpidos celos-.
-¡Pues no parece! -se para de el sillón de mi sala, y se va-.
¡No puede ser!, ¡otra vez pelear por su celos!, arrg ¡esto no es posible!, me incline hacia adelante y agarre el osito que (tu nombre) me había regalado, en pocas palabras, ese osito me hacia sentir paz, me acuesto en el sillón y me quedo dormido.
-----------------------------------------------o-------------------------------------------------
-Tom, Tom, despierta cariño -dice mi madre moviéndome-.
-¿Que paso?, ¿que hago durmiendo en el sillón? -dije, estaba acostado en el sillón abrazando el osito que me había regalado (tu nombre)-.
-Acabo de llegar de mi trabajo y te encuentro aquí -se percata del oso- ¿Y ese oso?-.
-Me lo regalo una paciente del internado-.
-Aww que tierno, sube a bañarte para poder cenar -se va a la cocina-.
Subo a mi habitación y me meto a bañar, a pensaren la pelea que tuvimos Ingrid y yo, no sabia por que había echo eso, me sentía pésimo, yo la amo a ella, no puedo estar peleado ni un segundo con ella, le perdonaría cualquier cosa para estar con ella, haría cualquier cosa para estar con ella, yo la amo, o al menos eso me hace pensar.
Los Caminos Inesperados Del Amor
sábado, 24 de julio de 2010
Capitulo 1
-¡Sileeeencio! -toco el martillo contra la base de madera- El joven Kaulitz cumplirá sus 18 semanas cumpliendo con servicio comunitario en el "Internado Sünde", debido al que joven condujo ebrio y se estrello contra un poste. ¡Caso cerrado!-.
-Perfecto -dije para mis adentros, odiaba la idea de trabajar en un lugar de locos-.
Salimos de aquel lugar, era espantoso a decir verdad, mi madre parecía estar decepcionada, pues no dijo una sola palabra en todo el camino.
Llegamos a la casa e inmediatamente subí a mi habitación, me duche, una ducha rápida, pues tenia prisa, me cambia y baje las escaleras, pero antes de girar la manilla de la puerta que da a la calle, mi madre me detiene.
-¿A donde crees que vas jovencito? -me dijo con su tono de madre regañando a su hijo, cruzada de brazos-.
-Voy a casa de Andreas -dije con toda naturalidad-.
-A ver, ¿se te olvida acaso que son las 8 de la noche, y mañana a las 7am tienes que estar en el internado? -dijo con un tono un poco molesto-.
-Si lo se -mi voz parecía de pocos amigos- Llegare temprano, lo prometo-.
-Peor para ti, Thomas -se alejo resonando sus tacones en el robusto piso de madera-.
Salì de la casa y me diriji a la casa de mi buen amigo Andreas. era como mi hermano, el que nunca tuve, tambien era la casa de mi novia Ingrid, hermana de Andreas, la chica que me cambio por completo, ella era rubia, ojos color azul celeste, los cuales me hipnotizaban, buen cuerpo, hermosa, la amaba, era un dulce, el cual queria comerme a besos.
-¡Hooola Tom! -Andreas me había abierto la puerta, me hizo un gesto para que pasara, y yo pase-.
-Hola -le respondí-.
-¿Como te fue en la corte? -pregunto curioso-.
-Fatal -y en realidad había sido así-.
-¡¿Te metieron a la cárcel!? -dijo exaltado-.
- Hahaha -solté una risa- No, tengo que hacer trabajo comunitario en un internado de locos-.
-¡Oh que envidia! -uso un tono sarcástico- ¡Te volverás mas loco de lo que estas!, hahaha-.
-¿Quien se volverá mas loco de lo que esta? -se escucho una voz femenina bajando las escaleras-.
-¡Ingrid! -salí corriendo emocionado, la alzé y la bese-.
-¡Hola mi amor! -su tono tan dulce como ella- ¿Como te fue?-.
-Pues ahí, tengo que hacer trabajo comunitario en un internado de locos -dije con un tono desganado-.
-Aww pobre de mi Tommy -dijo con una voz seductora y dulce a la vez, agarra una de mis rastas y empieza a jugar con ella-.
-Ejeem, ejeem -dice Andreas aclarándose la garganta- Sigo aquí-.
-Bueno vete -le conteste con tono burlón-.
-Si mejor, eso haré -subió las escaleras y se encerró en su habitación-.
-Tom, mis padres no están -me susurra rozando sus labios con los míos-.
-Cla...claro -estaba un poco nervioso, pues ella hacia que mi corazón latiera a mil por hora-.
Nos besamos de manera tierna y lenta, ella poso sus brazos en mi cuello y yo coloque mis manos en su fina y esbelta cintura, nos besamos un buen rato así, hasta que el beso se fue tornando apasionado, ella me llevo al sillón de su sala de estar y se recostó en el, yo me puse encima de ella y le quite la camisa, empezó a quitarme el cinturón cuando escuchamos la puerta de un carro cerrarse.
-¡Mis padres!, ¡Tom quitate y vístete! -dijo toda apresurada poniéndose la camisa y arreglándose el cabello, se sentó al igual que yo-.
-¡Ingrid!, ¡¿Que haces a esta hora despierta y Tom aquí?! -dijo su padre molesto-.
-Yo...yo estaba hablando con Tom...y...y se nos fue la noción del tiempo...si eso -estaba un tanto nerviosa-.
-Bueno, Tom ¿nos haces el favor de retirarte? -me pregunto su madre-.
-Cla...claro, adiós Ingrid, adiós señor y señora Jhonsoon -salí de la casa rápidamente y me dirigí a la miá-.
Estaba caminando por la calle cuando me fijo en la hora, ¡las 2:30 de la madrugada!, oh no, mi madre me va a matar.
Entre cuidadosamente a mi casa, todas las luces estaban apagadas, debí suponer que mi madre estaría durmiendo, subí silenciosamente las escaleras y me encerré en mi habitación, me quite toda la ropa dejándome solo los boxérs y me tire a la cama, me dormí inmediatamente, pues estaba bien cansado.
---------------------------------------------o---------------------------------------------------
-¡Señor Kaulitz!, ¡llega tarde! -dijo la gorda vieja y fastidiosa rectora del internado-.
-¡Fueron nada mas 5 minutos! -proteste, es que realmente solo fueron ¡5 minutos!-.
-¡5 minutos de mi valioso tiempos joven!, póngase esto -me da el uniforme del personal del internado- va a los baños que quedan aquí -señala un pasillo- y se cambia, ¡lo espero aquí en 15 minutos!, espero que no llegue tarde -termino la frase la vieja-.
-Claro -fue lo único que le respondí, si le respondía como yo quisiera el juez no se apiadaría de mi y me metería a la cárcel de inmediato-.
Fui a los baños de ahí y me cambia, faltando 1 minuto para que se completara los 15 minutos, ya estaba ahí, y vi como la vieja, quiero decir, la rectora se acercaba.
-Bueno mi nombre es Marcy Jones -estrechamos las manos- Acompáñeme joven, la tarea del día de hoy sera limpiar las ventanas, cada día tendrá una tarea diferente -nos dirigimos al ascensor, el ascensor tenia código para poder manejarlo- El código es 1-4-5 , espero que no se le olvide-.
-No señora -me limite a decir-.
Nos dirigimos al 8vo piso, los ventanales eran enormes, median como 5metros de altura cada uno, era como un pasillo de puras ventanas, podías ver al exterior.
-Aquí tiene la cubeta con el agua y el jabón, y su paño, y también un extensor para que pueda llegar arriba -me llevo a un cuarto con llave y código de seguridad- Tómelo-.
-Me agache y agarre los utensilios-.
-Mire joven, aquí tenemos reglas, nada de fumar, nada de interactuar con los pacientes, nada de eso, esta entendido?-.
-Claro -¿quien iba a querer interactuar con un loco?-.
-Bueno lo dejo en su trabajo, cuando termine repórtese a mi oficina-.
-Bien -la vieja se fue alejando hasta que salio de aquel piso-.
Me puse mis audífonos, solo que me deje una oreja sin uno por si me llamaban o algo parecido, empecé a limpiar las ventanas, era realmente cansado y bien aburrido, en eso siento que alguien me habla.
-¡Hola! -es una chica cabello negro largo, ojos verdes claros, realmente impactantes, solamente con mirarte ya quedas en shock, me saluda con un gesto de mano, estaba vestida toda blanca, supuse que era un paciente, una loca mas-.
-Hice un gesto con la cabeza, no quería parecer cruel, pero no podía interactuar con los locos-.
-¿Como te llamas? -me pregunto aquella chica-.
-Tom -no quería responderle, pero me dio lastima aquella chica-.
-Uuuh que bien, yo me llamo (tu nombre), ¿lindo mi nombre no? -dijo la chica, parecía una niña pequeña, hablaba y actuaba como una-.
-Si claro -no quería ponerme a discutir con una loca-.
-¿Te molesta si canto?, me encanta cantar, escucho a una chica en la radio, creo que se llama Lady GaGa, algo así -sonríe inocentemente y comienza a cantar- Don't call my name, don't call my name, alejandro -aquella chica tenia una voz hermosa, preciosa, como la de un ángel, después para y me dice- No me la dejan escuchar todo el tiempo, solo cuando ellos me dicen -empieza a hacer pucheros- Tampoco me dejan ponerme mis medias de colores, dicen que me alteran, pfff que gran mentirota! -empieza a dar vueltas y a cantar- Stop please, you let's me go, alejandro, you let's me go -en eso una enfermera le agarra por el brazo-.
-¡Cuantas veces te eh dicho que no te alejes de mi! -le dice la enfermera-.
-Lo siento, solo quería conocer al chico nuevo -me señala a mi-.
-Vamos que no has tomado tu medicamento hoy -se la lleva casi que arrastrando de la sala-.
No tome importancia y seguí haciendo mi trabajo.
-Perfecto -dije para mis adentros, odiaba la idea de trabajar en un lugar de locos-.
Salimos de aquel lugar, era espantoso a decir verdad, mi madre parecía estar decepcionada, pues no dijo una sola palabra en todo el camino.
Llegamos a la casa e inmediatamente subí a mi habitación, me duche, una ducha rápida, pues tenia prisa, me cambia y baje las escaleras, pero antes de girar la manilla de la puerta que da a la calle, mi madre me detiene.
-¿A donde crees que vas jovencito? -me dijo con su tono de madre regañando a su hijo, cruzada de brazos-.
-Voy a casa de Andreas -dije con toda naturalidad-.
-A ver, ¿se te olvida acaso que son las 8 de la noche, y mañana a las 7am tienes que estar en el internado? -dijo con un tono un poco molesto-.
-Si lo se -mi voz parecía de pocos amigos- Llegare temprano, lo prometo-.
-Peor para ti, Thomas -se alejo resonando sus tacones en el robusto piso de madera-.
Salì de la casa y me diriji a la casa de mi buen amigo Andreas. era como mi hermano, el que nunca tuve, tambien era la casa de mi novia Ingrid, hermana de Andreas, la chica que me cambio por completo, ella era rubia, ojos color azul celeste, los cuales me hipnotizaban, buen cuerpo, hermosa, la amaba, era un dulce, el cual queria comerme a besos.
-¡Hooola Tom! -Andreas me había abierto la puerta, me hizo un gesto para que pasara, y yo pase-.
-Hola -le respondí-.
-¿Como te fue en la corte? -pregunto curioso-.
-Fatal -y en realidad había sido así-.
-¡¿Te metieron a la cárcel!? -dijo exaltado-.
- Hahaha -solté una risa- No, tengo que hacer trabajo comunitario en un internado de locos-.
-¡Oh que envidia! -uso un tono sarcástico- ¡Te volverás mas loco de lo que estas!, hahaha-.
-¿Quien se volverá mas loco de lo que esta? -se escucho una voz femenina bajando las escaleras-.
-¡Ingrid! -salí corriendo emocionado, la alzé y la bese-.
-¡Hola mi amor! -su tono tan dulce como ella- ¿Como te fue?-.
-Pues ahí, tengo que hacer trabajo comunitario en un internado de locos -dije con un tono desganado-.
-Aww pobre de mi Tommy -dijo con una voz seductora y dulce a la vez, agarra una de mis rastas y empieza a jugar con ella-.
-Ejeem, ejeem -dice Andreas aclarándose la garganta- Sigo aquí-.
-Bueno vete -le conteste con tono burlón-.
-Si mejor, eso haré -subió las escaleras y se encerró en su habitación-.
-Tom, mis padres no están -me susurra rozando sus labios con los míos-.
-Cla...claro -estaba un poco nervioso, pues ella hacia que mi corazón latiera a mil por hora-.
Nos besamos de manera tierna y lenta, ella poso sus brazos en mi cuello y yo coloque mis manos en su fina y esbelta cintura, nos besamos un buen rato así, hasta que el beso se fue tornando apasionado, ella me llevo al sillón de su sala de estar y se recostó en el, yo me puse encima de ella y le quite la camisa, empezó a quitarme el cinturón cuando escuchamos la puerta de un carro cerrarse.
-¡Mis padres!, ¡Tom quitate y vístete! -dijo toda apresurada poniéndose la camisa y arreglándose el cabello, se sentó al igual que yo-.
-¡Ingrid!, ¡¿Que haces a esta hora despierta y Tom aquí?! -dijo su padre molesto-.
-Yo...yo estaba hablando con Tom...y...y se nos fue la noción del tiempo...si eso -estaba un tanto nerviosa-.
-Bueno, Tom ¿nos haces el favor de retirarte? -me pregunto su madre-.
-Cla...claro, adiós Ingrid, adiós señor y señora Jhonsoon -salí de la casa rápidamente y me dirigí a la miá-.
Estaba caminando por la calle cuando me fijo en la hora, ¡las 2:30 de la madrugada!, oh no, mi madre me va a matar.
Entre cuidadosamente a mi casa, todas las luces estaban apagadas, debí suponer que mi madre estaría durmiendo, subí silenciosamente las escaleras y me encerré en mi habitación, me quite toda la ropa dejándome solo los boxérs y me tire a la cama, me dormí inmediatamente, pues estaba bien cansado.
---------------------------------------------o---------------------------------------------------
-¡Señor Kaulitz!, ¡llega tarde! -dijo la gorda vieja y fastidiosa rectora del internado-.
-¡Fueron nada mas 5 minutos! -proteste, es que realmente solo fueron ¡5 minutos!-.
-¡5 minutos de mi valioso tiempos joven!, póngase esto -me da el uniforme del personal del internado- va a los baños que quedan aquí -señala un pasillo- y se cambia, ¡lo espero aquí en 15 minutos!, espero que no llegue tarde -termino la frase la vieja-.
-Claro -fue lo único que le respondí, si le respondía como yo quisiera el juez no se apiadaría de mi y me metería a la cárcel de inmediato-.
Fui a los baños de ahí y me cambia, faltando 1 minuto para que se completara los 15 minutos, ya estaba ahí, y vi como la vieja, quiero decir, la rectora se acercaba.
-Bueno mi nombre es Marcy Jones -estrechamos las manos- Acompáñeme joven, la tarea del día de hoy sera limpiar las ventanas, cada día tendrá una tarea diferente -nos dirigimos al ascensor, el ascensor tenia código para poder manejarlo- El código es 1-4-5 , espero que no se le olvide-.
-No señora -me limite a decir-.
Nos dirigimos al 8vo piso, los ventanales eran enormes, median como 5metros de altura cada uno, era como un pasillo de puras ventanas, podías ver al exterior.
-Aquí tiene la cubeta con el agua y el jabón, y su paño, y también un extensor para que pueda llegar arriba -me llevo a un cuarto con llave y código de seguridad- Tómelo-.
-Me agache y agarre los utensilios-.
-Mire joven, aquí tenemos reglas, nada de fumar, nada de interactuar con los pacientes, nada de eso, esta entendido?-.
-Claro -¿quien iba a querer interactuar con un loco?-.
-Bueno lo dejo en su trabajo, cuando termine repórtese a mi oficina-.
-Bien -la vieja se fue alejando hasta que salio de aquel piso-.
Me puse mis audífonos, solo que me deje una oreja sin uno por si me llamaban o algo parecido, empecé a limpiar las ventanas, era realmente cansado y bien aburrido, en eso siento que alguien me habla.
-¡Hola! -es una chica cabello negro largo, ojos verdes claros, realmente impactantes, solamente con mirarte ya quedas en shock, me saluda con un gesto de mano, estaba vestida toda blanca, supuse que era un paciente, una loca mas-.
-Hice un gesto con la cabeza, no quería parecer cruel, pero no podía interactuar con los locos-.
-¿Como te llamas? -me pregunto aquella chica-.
-Tom -no quería responderle, pero me dio lastima aquella chica-.
-Uuuh que bien, yo me llamo (tu nombre), ¿lindo mi nombre no? -dijo la chica, parecía una niña pequeña, hablaba y actuaba como una-.
-Si claro -no quería ponerme a discutir con una loca-.
-¿Te molesta si canto?, me encanta cantar, escucho a una chica en la radio, creo que se llama Lady GaGa, algo así -sonríe inocentemente y comienza a cantar- Don't call my name, don't call my name, alejandro -aquella chica tenia una voz hermosa, preciosa, como la de un ángel, después para y me dice- No me la dejan escuchar todo el tiempo, solo cuando ellos me dicen -empieza a hacer pucheros- Tampoco me dejan ponerme mis medias de colores, dicen que me alteran, pfff que gran mentirota! -empieza a dar vueltas y a cantar- Stop please, you let's me go, alejandro, you let's me go -en eso una enfermera le agarra por el brazo-.
-¡Cuantas veces te eh dicho que no te alejes de mi! -le dice la enfermera-.
-Lo siento, solo quería conocer al chico nuevo -me señala a mi-.
-Vamos que no has tomado tu medicamento hoy -se la lleva casi que arrastrando de la sala-.
No tome importancia y seguí haciendo mi trabajo.
viernes, 23 de julio de 2010
Prologo
Yo, Tom Kaulitz, 17 años, condenado por haber conducido ebrio, no me llegaron a meter a la cárcel por mi buen abogado, pero por otra parte fui sentenciado a 18 semanas a hacer trabajo comunitario, me asignaron el "Internado Sünde", internado para enfermos mentales, en pocas palabras para locos, a los que le patinan el coco, me asusta ir a ese lugar, no me inmagino con la clase de cosas que veré ahí, o que clase de personas, espero que pase rápido...
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